Skip to main content

Hola a todos, soy Sergio Arce.

Soy desarrollador de software, estudiante, y chalán de mi papá.

Mi Historia Los primeros pasos: curiosidad antes que código Nací en la Ciudad de México un 5 de abril de 2003. Como el primer hijo y nieto de ambas familias, fui bastante mimado, lo que curiosamente hizo que me tomara mi tiempo para empezar a hablar, haciéndolo de forma fluida hasta los seis años. Sin embargo, mi lenguaje nativo siempre pareció ser la tecnología. A mis cortos 2 o 4 años, mucho antes de saber leer, mi curiosidad ya era insaciable: memorizaba las secuencias de trucos de Age of Empires para introducirlos en la caja de texto, cambiaba las contraseñas de las computadoras de mi papá y mi tío, y en una ocasión, logré desbloquear un teléfono en chino que mi abuelo había encontrado en su taxi. Crecí presenciando la transición tecnológica, desde los monitores CRT hasta las pantallas HD, usando exploradores P2P como Ares y modificando los valores de Plants vs. Zombies con Cheat Engine. Esa curiosidad de entender cómo funcionaban las cosas por debajo fue mi verdadero inicio. El choque con la realidad y la resiliencia Mi contacto formal con la programación llegó en la secundaria con Logo (la clásica tortuga dibujante), pero el verdadero reto comenzó en el CECyT 9, una preparatoria conocida por su altísimo nivel de exigencia. Empecé maquetando con HTML y CSS, utilizando Sublime Text y lidiando con herramientas pesadas como Dreamweaver. Al poco tiempo, me topé con mi primera gran muralla: Java. Entré semanas tarde al semestre y sin una lógica de programación madura, conceptos como arrays y listas me superaron. Reprobé las materias y perdí el año. En lugar de rendirme, me encerré a estudiar por mi cuenta. Tomé cursos en línea, volví a la escuela y aprobé todos mis exámenes de Programación Orientada a Objetos. De ese tropiezo nació una relación de amor-odio con Java que me enseñó a no tenerle miedo a las curvas de aprendizaje empinadas. Más adelante dominé Python para el análisis de datos y me acostumbré a la rigidez y estructura del tipado fuerte. Servidores, la nube y el mundo real Dar el salto al desarrollo web con Java (Servlets, JSP, Apache Tomcat) y desplegar en Heroku fue otro desafío brutal. Cuando pasé a JavaScript, su libertad absoluta me descolocó al principio, pero me obligó a aprender patrones y buenas prácticas. Para el quinto semestre, ya estaba trabajando con Node.js, administrando infraestructuras en AWS y Azure, y gestionando repositorios en GitHub. Al estar rodeado de compañeros que tiraban código muy rápido, encontré mi fortaleza asumiendo el liderazgo en la arquitectura y administración de los sistemas. Al entrar a la universidad (UAM), el ritmo me pareció lento, así que decidí acelerar mi propio aprendizaje. Dediqué mis ratos libres a devorar conocimiento, aprendiendo a crear código de calidad con herramientas como TypeScript, NestJS, Docker y PostgreSQL. Durante esta etapa, y en medio de paros universitarios por la pandemia, conseguí la beca Oracle Next Education. Fue un programa exigente del cual me gradué en 2023 con honores como programador Junior, consolidando mis bases en bases de datos, Scrum y liderazgo de equipos. Apagando incendios en producción Mi verdadera prueba de fuego en el mundo laboral duró alrededor de tres años trabajando para Bojanini Experts. Entré para apoyar a mi papá con unos servicios web y terminé convirtiéndome en el encargado de los "bomberazos". Me despertaban a medianoche para rescatar la plataforma de e-commerce de los doctores: desde levantar bases de datos totalmente caídas, hasta renovar certificados expirados cuando todo el sistema estaba en llamas. Fue una experiencia pura y dura de lo que significa mantener software crítico en producción. El presente: Liderazgo y proyectos complejos Actualmente estudio en Jala University, donde ingresé con honores. Aquí he podido combinar todo mi bagaje técnico con el liderazgo de equipos. Me encanta involucrarme en proyectos que me reten intelectualmente, como Orbital JS, un simulador estelar en el que, consumiendo una API de la NASA, implementé métodos matemáticos avanzados como Runge-Kutta de cuarto orden para calcular la aproximación de las órbitas. Hoy soy un desarrollador que entiende que el software no solo trata de escribir líneas de código. Se trata de resiliencia, de saber cómo mantener la calma cuando el servidor se cae a medianoche y, sobre todo, de no perder nunca esa curiosidad innata por descubrir cómo funciona el mundo.